viernes, 23 de mayo de 2008

LA CUSPIDE DE LA PIRÁMIDE HIJOPUTIL




Hay pocas ocasiones en la vida donde se puede aplicar una fórmula matemática sin temor a dejarte ninguna variable fuera , un caso claro: el sr.Abramovich..."41 años+23.000 millones de euros=hijo de la gran puta". El amigo se posiciona con poco más de 23 años a la sombra de Boris Yeltsin (le llenaría la copa de vodka?) y cofunda con otro "prohombre" la compañía petrolífera Sibneft en el marco incomparable de la convulsa nueva Rusia. Hoy se le considera la fortuna personal nº 11 del mundo (revista Forbes), derrocha millones en sus clubs deportivos (CSK moscú de baloncesto y Chesea de futbol...QUE COMA MIERDA!), obras de arte, fulanas y vete tu a saber que más. Y todo eso sin gozar de la simpatía de Putín y sus acólitos (otros que igual les baila).


Para mi es un axioma lo de que "nadie se ha hecho rico trabajando" y añado de mi cosecha "y honradamente". Cumplir la ley, rodearla o pasar por debajo es muy fácil cuando la ley viene dictada por el capital de una forma más o menos indirecta, pero eso no significa que lo se está haciendo sea moral, limpio y sano. Está claro que los escrúpulos es al mundo de los negocios cómo las aletas de submarinista al atletismo, y que la moral y el dinero son como el agua y el aceite.




Si de mi dependiera nadie podría tener más dinero que el resultante de multiplicar por mil la cantidad de euros que se pudiera meter enrosacados por el culo (a bote pronto...un fajo de 100 billetes de 500 euros dan lugar a 50 millones de euros), esto al Abramovich le supondría la hazaña de meterse un fajo de 46.000 billetacos. Inevitablemente me viene a la cabeza la idea de que la persona más rica del mundo pasaría a ser aquella rubia canija que vi en una peli donde le metían las dos manos (a forma de rezo) por el cacas.




Para resumir, y como si de una pélicula yanki con moralina final se tratara, decir que yo personalmente antepongo la calidad de vida y mi felicidad y la de las personas que me rodean al amasar y acumular mucho dinero, nunca podría ser un Abramovich (ni siquiera un Gran Hermano, un Risto de turno, un Pipi Estrada o un Jose Ramón de la Morena, por citar a algunos), me falta ambición y mala ostia y me sobran los escrúpulos. Hoy me he tomado un pincho de tortilla y un café con leche, he invitado a un compañero, y con 5,05 euros he disfrutado de un bonito momento del dia.




Por cierto Abramovich, hay que ser gilipollas además de rico para pagar 22 millones de euros para ver esto...en cualquier playa nudista tienes como esta señora 100 ejemplares gratis.

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