
...Y es que una vez agotada mi risa (que ha sido una carcajada espontánea, sonora y continuada) de esta mañana gracias a las esperpénticas declaraciones del seguro ínclito y excelentisimo señor Don Guillermo Chicote, a la postre presidente de la Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE) -es decir, esos señores que se han estado forrando en progresión geométrica durante los últimos 10 años de manera continuada-, no he tenido más remedio que cambiar el guión previsto de mi blog.
He de reconocer que cuando he acabado de reírme mi gesto se tornó tosco y me cagué en su puta madre en voz alta...de cuando en cuando verbalizo mis pensamientos aún cuando se que no hay nadie que pueda oírlos, pero no estoy loco (tampoco colecciono moscas).
La intervención de este señor puede resumirse ( y de hecho así la resumen la mayoría de los periódicos de hoy) con la siguiente frase salida de su boquita de leader cum laude: "Que nadie espere que bajen un 30% ó un 40%, antes se los regalo al banco". Eso no se lo cree ni Forrest Gump después de un atracón de 24 horas con gambas y ribeiro con su amigo Buba.
Yo desde estas lineas le animo a que no regalen todos los inmuebles a los bancos y que proponga otras ideas de esas que también se suelen oír en estos casos, del tipo "me los meto por el culo" o "me los como con patatas y a palo seco". En ninguno de esos dos últimos casos iba a sacar más cara de estreñido que en el corte de vídeo que podremos ver en las noticias durante todo el día de hoy.
Aprovecho para desearles lo que se merecen a todos esos usureros, crápulas y mal nacidos que se han hecho millonarios a costa del sudor de los pobres curritos, mediante la especulación, el amiguismo y los lametones de esfínter anal. Para ellos todo mi desprecio.



La Piazza della Signoria con el Palacio Vecchio y los Ufizzi (donde entramos y pudimos ver obras maestras como El Nacimiento de Venus o La Alegoría de la Primavera de Botticelli entre otras), vimos el Palazzo Medici-Riccardi y Santa Maria Novella.
Pero algo que no podéis dejar de hacer es llegar a la
Nosotros fuimos casi por casualidad después de llegar tarde al Palacio Pitti y no llevamos ni vino ni queso para comer y beber en las escalinatas como tantos que por allí yacían.














Yo defiendo el modelo de relación basado en
Retomando la idea del principio, una ruptura no es consecuencia de un sólo motivo como tampoco de un motivo surge una sola consecuencia. Cuando hay una falla grave en los cimientos de la relación, como las grietas que crecen en los muros de un edificio, otros vicios y añadiduras afloran previo al derrumbe, no es culpa de nadie, es sólo el lógico progreso del hecho a consumar.
Hay un



















